En Rusia la culpa siempre es de otro

Rusia recuerda a una de esas grandes empresas que vivieron tiempos mejores, como se suele decir, y que ahora se empeñan en echarle la culpa de todos sus males a la competencia. Pero los problemas de Rusia están más cerca de los Abramovich de turno —y de otras muchas cosas más que tienen que ver con su política interior y sus estructuras internas— que de la OTAN, por mucho que le pese. Que Ucrania se haya echado a los brazos de la Unión Europea, primero, y de la OTAN, después, tiene más que ver, como decía Peter Sloterdijk, con el “estilo de vida” de ambas potencias que con cualquier otra cosa.

Rusia sólo ha sido capaz de seducir a la Ucrania más pobre que, como suele ocurrir, es también la más desesperanzada; la Ucrania fronteriza del oeste, donde todos hablan ruso, donde todos son rusos de facto, donde el carbón es la actividad principal y donde las perspectivas son escasas… por contra, ¿qué incentivos tendría un joven de Kiev para soñar más con la vida del Este que con la del Oeste?

Las reclamaciones de Rusia sobre la expansión de la OTAN y el tratado de Minsk sólo son admisibles desde cierta amnesia: olvidando gran parte de lo que sucedió antes de 2015, cuando Rusia impidió el acceso de Ucrania en la Unión Europea —desencadenando graves disturbios en todo el país, la huida por patas del entonces presidente ucraniano, la anexión de Crimea, la guerra en las regiones pro-rusas del oeste (donde han muerto ya más de 14.000 personas, por cierto) y, en definitiva, una crisis internacional que ha reventado hace unos días.

La Unión Europea es obviamente imperfecta pero la Rusia de Putin lo es muchísimo más. Entiendo que Rusia no admita bases de la OTAN en sus fronteras (que, no lo olvidemos, es una alianza militar que además nació para hacer frente a la URRS), al fin y al cabo, EEUU no permitiría bases rusas en Canadá. Sin embargo, los problemas de la Rusia de las oligarquías y de las Pussy Riot están dentro de sus fronteras, y no fuera.

La gente en Ucrania está por Europa (¡y no me extraña!) y eso nadie lo va a cambiar a la fuerza, más bien todo contrario, como siempre sucede en estos casos.

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